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miércoles , 23 de mayo de 2012 | 

El área de descanso

UN RELATO DE KHALÓ ALÍ EN EXCLUSIVA PARA TENDENCIAGAY.COM

Khaló Alí
sábado, 10 de octubre de 2009, 19:53

Eran las doce menos cuarto y todavía me quedaban varias horas de camino cuando decidí parar en aquel área de descanso. Me dirigía a Barcelona para llevarle a un colega que tengo allí mi coche para tunearlo. Quería ponerle un alerón, cambiarlo por dentro... Aparqué el coche y mientras buscaba el baño me di cuenta que no había ni un alma por los alrededores. Dentro olía fatal, estaba muy sucio. El suelo estaba encharcado y las paredes llenas de pintadas. Me saqué la polla del chándal y me puse a mear en uno de los urinarios de la pared. Estaba todo tan guarro que no quise acercarme demasiado sin prestarle tampoco importancia a que estaba tan separado del meadero, que cualquiera que entrase y se pusiese a mi lado podría ver como colgaba mi enorme rabo, mientras un agüita amarilla y caliente salía de él. Mientras meaba, no pude evitar ponerme a leer los mensajes que la peña había dejado escritos en la pared:"Juan, 24 años, la como hasta el final", "Oso barrigón para niñato caliente", "Bakala chandalero busca polla enorme que llevarse a la boca". Leyendo aquellos mensajes y a pesar de que no había terminado de vaciar la vejiga, mi polla comenzó a hincharse. Seguía colgando hacia abajo, pero se estaba endureciendo. Las enormes venas que la recorren comenzaron a inflamarse. El capullo rosado se hizo más grande y poco a poco la enorme salchicha que tengo entre las piernas, comenzó a erguirse hacia arriba. Siempre me ha gustado el cosquilleo que se siente cuando te estás empalmando. Es como una pequeña descarga eléctrica que nace en los huevos y te recorre toda la polla. Siempre ha sido muy lefero, por eso al poco de estar empalmado, comienza a salirme un líquido transparente del rabo. Me encanta el sabor que tiene. A veces cuando me estoy pajeando me paso el dedo por la punta y luego lo chupo. Tiene un sabor salado. Otras, lo extiendo por el capullo para lubricarlo y que así mi prepucio resbale sin ningun tipo de problemas...


Aquellos mensajes me estaban poniendo tan cerdo, que no me di cuenta cuando empecé a leerlos en voz alta: "Bakala de 19 quiere quiere sentir varias pollas a la vez en su culo", "Skin rapao y con piercing en la polla quiere que le hagan un fist", "Méame en la boca 698 54 09 22"... Siempre he tenido una imaginación muy desarrollada, por lo que no podía evitar imaginarme la escena de cada uno de las pintadas que decoraban la pared. De la misma forma, casi sin darme cuenta, la mano que sostenía mi rabo mientras meaba, la rodeó completamente con los cinco dedos y comenzó a sacudirla. El cipote se me había puesto durísimo. Movía la mano de arriba a abajo, muy despacio y con los restos de la meada, que ya empezaban a mezclarse con el líquido preseminal, mi polla resbalaba que daba gusto. El prepucio se descapullaba perfectamente, sin oponer ningun tipo de resistencia. A veces paraba y me sobaba el glande, extendiendo así todo el mejunge que tenía en la punta. Acariciarme el cipote me daba tanto placer que tenía los ojos casi en blanco mientras en mi cabeza aparecían todo tipo de cerdos que me pedían que me los follase o que le hiciese esto y aquello. Con la otra mano me agarraba los huevos. Tiraba de ellos, los apretaba. Esa mezcla de placer y dolor me hizo perder el norte, tanto fue así, que apoyé la cabeza contra la pared, para no perder el equilibrio y con el pantalón de chándal por los tobillos y a dos manos, me estaba haciendo una paja tan fantástica que estaba a punto de correrme. Estaba a punto de correrme hasta que una enorme porra de policía rompió una baldosa de un golpe, justo al lado de mi cara. ¿Pero qué cojones estás haciendo maricón de mierda?- me grito aquel señor de uniforme. Así que tú eres el que se dedica a pervertir a la gente.


No se si fue el miedo o qué, pero mi rabo duplicó su tamaño y su dureza. Aquello no era una broma, aquel puto poli me estaba diciendo que me iba a mandar a la trena por escándalo público, pero no se si fue el que me estuviese tratando de esa forma, o el imaginarme siendo violado en las duchas de la cárcel, que me puso tan cachondo que comencé a correrme. De repente y sin esperarlo. Creo que aquel fue uno de los mejores orgasmos que he tenido en mi vida. Enormes chorros de lefa blanca y espesa comenzaron a salir disparados salpicando toda la pared y el suelo. La leche salía a borbotones, como si unos fuegos artificiales estuviesen coronando mi polla. El poli se quedó asombrado. Durante un segundo se quedó observándo como mis cojones se iban quedando vacíos. Cuando reaccionó, me dio con la porra en la espalda dejándome casi inconsciente y arrastrándome por aquel suelo lleno de orín, lefa y vete a saber cuantas cosas más.


Desperté en lo que parecía una furgona de la policía. Estaba muy oscuro y no se veía nada. Grité, pedí auxilio, supliqué para que alguien me sacase de allí, pero nadie me respondía. Cuando llegué no había ni un alma y probablemente ahora debía de estar igual porque no había pasado mucho rato. Golpeé la puerta como último recurso, con la mano, pateándola e incluso con la cabeza cuando ya estaba desesperado. No sabía lo que me esperaba. No sabía si este pirao me iba a matar, a detener o qué... La puerta se abrió y una enorme mano se estampó contra mi cara tan fuerte, que me tiró hacia atrás. "No quiero volver a oír tus llantos de maricona" - me gritó el poli. Asustado, no pude más que asentir y decirle que haría todo lo que me mandase, pero por favor que no me hiciese daño. El policía sonrío y comenzó a frotarse las manos. A mi ese gesto me dio miedo, pero a la vez me dio morbo. El hecho de sentirme tan humillado y comportarme de una forma tan sumisa, prometiéndole obediencia a todos sus deseos, hizo que mi chándal de niñato bakala volviese a abultarse. "Pero que pedazo de maricón vicioso estás hecho"- me susurró al oído cuando se dio cuenta que aquella situación me había vuelto a poner cachondo. El poli volvió a cruzarme la cara con la mano bien abierta y cuando caí al suelo sobre sus botas me ordenó que se las lamiese. Agachado lo miré a los ojos negándome y lo único que conseguí fue desatar la cólera de aquel hombre de uniforme que sin yo esperarlo, comenzó a darme una paliza. Sentir su mano amoratando mi cara me puso tan cerdo, que el líquido preseminal volvió a hacer acto de presencia. Nunca en la vida me habían pegado ni me habían humillado de esa forma, pero acababa de descubrir, que sentirme como una perra sumisa era una verdadera maravilla, ya que me estaba llevando a la misma gloria, así que sin pensarmelo dos veces, volví a arrodillarme y pasé la lengua por aquellas botas. Primero tímidamente y luego la abrí bien, para cubrir el máximo de superficie. El sabor era algo extraño, era una mezcla de cuero, de sudor... La verdad es que no se explicarlo. Las botas no sabían a sudor, olían a sudor, de eso me di cuenta al rato. Mientras seguía lamiendo, aquel sujeto no paraba dedicarme todo tipo de insultos. Y no dejé de chupar lo que me había ordenado hasta que un chorro caliente cayó sobre mi cabeza. Levanté la mirada y entonces me cayó en la cara. Un enorme chorro caliente y amarillo que salía de su polla, medio morcillona. Aquel bastardo, hijo de la gran puta, se había propuesto humillarme como nunca lo habían hecho y lo estaba consiguiendo, ya que me estaba obligando a hacer cosas que nunca antes había hecho y que incluso hasta ese momento, me parecían una aberración. Pero sentir aquel chorro de meada sobre mi cara, al contrario de lo que hubiese pensado con anterioridad, en vez de darme asco, me hizo abrir la boca. Yo estaba tan fuera de mi, que quería recibir aquella lluvia dorada dentro de mi boca para poder saborearla. Con mis manos me la extendía por la cara y luego me metía los dedos en la boca para saborearlos bien. El muy hijo de puta, debía de estar meándose desde hacía un buen rato, porque aquella fue la meada más larga que he visto nunca, tanto fue así, que me arrodillé y me metí su polla en la boca mientras seguía meándome y meándome. Primero lo retenía en la boca, a veces tragaba un poco, otras lo dejaba chorrear sin más por la comisura de mis labios y con mis manos, me lo extendía por el pecho. Mis pezones se endurecían al sentir las caricias de aquel líquido resbalando por el torso. Sentir como el rabo de aquel hombre crecía dentro de mi boca, es algo que no puedo explicar. Su polla se convirtió en pollón. Yo la olía, la saboreaba, recorría sus venitas hinchadas, jugaba con mi lengua y su glande, le acariciaba el frenillo, la introducía por el agujero de la punta para limpiarlo los restos de pis que pudiesen quedarle... Con una mano lo agarraba de las pelotas para que me fuese más fácil acercarlo hacia mí. Con las suyas, me cogía la cabeza y me clavaba toda su enorme "estaca" hasta el fondo. Dos enormes lagrimones me caían por la cara al tener aquel trozo de carne ensartado en la garganta. Pero eran lágrimas de placer porque no hay nada que me guste más, que una buena follada de boca. Sin lamentaciones y sin contemplaciones. Una buena follada de boca de esas que te la meten tan fuerte que casi te entra angustia y parece que vas a vomitar, pero no lo haces, porque en el fondo lo único que quieres es que te la metan más y más profundo. Yo sentía su vello púbico, largo y espeso, haciéndome cosquillas en la nariz y su polla, grande y dura, sabía a restos de pis, a sudor y lefa, probablemente de una corrida anterior.


Cuando se cansó de que le comiese el cipote, me esposó con las manos en la espalda. Me dió la vuelta y de un manotazo me arrancó el chándal. Me levantó un poco el culo y me pasó dos dedos. Mi ojete al sentir el contacto de su piel e imaginando lo que vendría luego, se estremeció. El culo se me abría y se me cerraba solo, era como si palpitase. "Espero que me hayas babeado la polla bastante, porque te voy a follar sin ningun tipo de piedad"- me increpó. Al oír aquello me asusté un poco. El poli tenía una herramienta gigantesca y por un momento temí que pudiese desgarrarme. Con sus manos me abrió los cachetes del culo todo lo que pudo y luego me escupió un enorme lapo que sentí como penetró hasta mis entrañas y luego resbaló un poco hacia fuera, dejándome el culo chorreando. Luego su capullo haciendo presión en la entrada. Intenté relajarme cuanto pude, pero era demasiado grande para mi. Presionaba con todas sus fuerzas y aun así, no entraba. "Yo que tú me relajaría un poco o esto te va a doler muchísimo. Podemos hacerlo por las buenas, pero también estoy dispuesto a hacerlo por las malas, tú decides"- Me dijo susurrándome al oído mientras seguía sintiendo aquel enorme mástil presionando en la entrada de mi lugar oscuro. Cerré los ojos e intenté relajarme. No se como lo hice, no se en qué pensé, pero aquella enorme polla que no tenía menos de veintitrés centímetros, comenzó a resbalar poco a poco hasta mis entrañas. Primero sentí como aquel enorme capullo superaba la entrada y luego resbalaba hacia dentro muy despacio. Cuando me la metió entera, tuvo la delicadeza de esperar un poco a que mi culo se adaptase a su nuevo inquilino, ya que nunca había tenido uno tan grande. Unos segundos después, cuando dejé de dar alaridos de dolor y de pensar que aquella vara de hierro me iba a partir en dos, volvió a sacarla entera y a meterla bruscamente, sin ningun tipo de piedad. Comenzó a follarme salvajemente mientras yo, esposado, apoyaba la cabeza en el suelo y me mordía el labio para dejar de gritar. Sus huevos chocaban contra los míos y el sonido que producían eran como unas extrañas palmaditas. Al momento yo ya estaba disfrutando como un loco y cuando empecé a culear para hacer más profunda la penetración, el poli empezó a maltratarme los cachetes azotándolos una y otra vez. Aquella mezcla de dolor y placer volvió a llevarme al éxtasis. Tenía mi rabo durísimo y con ganas de echar leche, a pesar que me había corrido un ratillo antes y que como estaba esposado, no había podido ni tocármelo. Mientras me enculaba con todas sus fuerzas me insultaba y me escupía. "¿Esto es lo que andabas buscando en los baños no pedazo de puta?- me gritaba mientras su sudor goteaba sobre mi. El poli intentaba cogerme del pelo mientras me follaba, pero como iba rapado no podía, así que me cogía del cuello. Ponía sus manos en mis hombros y así hacía presión para meter todo su enorme nácaro hasta lo más profundo de mi ser. Me sentía tan empalado, que aunque hubiera podido hacerlo, no me habría movido. Yo gemía y gritaba sin parar, como una perra, como la puta sumisa que él me decía que era. Gritaba tan fuerte, que no dudó en sacar la porra que llevan todos los policías y metermela en la boca mientras me seguía follando. Llevaba un buen rato partiéndome el ojete, pero ese cabrón parecía tener un aguante increíble. Y allí estaba yo encerrado en una furgona mientras un poli salido me daba una lección de moral metiéndome su enorme tranca por el culo y su porra reglamentaria en la boca, que por supuesto yo saboreaba con deleite. Me sacó la porra de la boca y comenzó a presionar con ella también mi ojete. "¿Te gusta la doble penetración?- me preguntó sin esperar a que le respondiera, pues ya varios centímetros de su arma, se encontraban dentro de mi. Mi culo estaba enormente dilatado, tanto era así, que las arruguitas rosadas que forman su entrada, estaban totalmente estiradas, conviertiendo el agujerito en un super agujero negro donde todo cabía y que parecía no tener fin. Sentir la polla y la porra dentro de mi fue como si me estuviesen follando dos enormes trancas a la vez, tanto fue así que no pude evitarlo y comencé a correrme sin tocarme. "Me corro, me corro" - grité muy fuerte y el poli comenzó a follarme todavía más fuerte mientras se reía a carcajadas, me escupía y me seguía diciendo guarradas. De repente y sin esperarlo, me sacó la polla del culo y me la acercó a la cara. "Chupa maldito cabrón" - me gritó sometiendome una vez más a su voluntad. Así que yo obedecí y chupé con todas mis fuerzas. La mezcla de sabores de su rabo, obligó al mío a quedarse bien duro ya que aunque me acababa de correr, seguía cachondo. Al poco rato el poli comenzó a gemir como si fuese un toro. No gemía, rugía... Es algo dificil de explicar, pero el sonido era parecido a un oso enfadado y comenzó a correrse. A correrse sin parar. Yo intentaba mantener aquella corrida toda en mi boca, pero era imposible porque no paraba de salir lefa de aquel enorme rabo, tanto fue así, que tuve que sacármela de la boca porque me iba a ahogar y no me daba tiempo a tragarmela toda. Cuando me la saqué de la boca, aquel cipote seguía descargando leche a mansalva. Enormes goterones comenzaron a saltar sobre mi cara y mi boca mientras su dueño seguía gritando y gritando. Yo abría la boca todo lo que podía para saborearlos. Me pasaba la lengua por la cara para poder recoger los restos de semen que tenía en el careto. Cuando acabó de correrse, me abofeteó un par de veces con su rabo y luego me extendió toda la corrida que tenía en la cara y que no había podido lamerme. Volvió a meterme la polla en la boca un par de veces para dejársela bien limpia y me quitó las esposas. Luego sin más, abrió la furgona y de una patada me echó fuera. Me tiró a la calle como a un perro, como a la perra sumisa que era y que se había follado.


Salí corriendo y me metí en mi coche, al sentarme noté como me dolía el culo de la follada que me acababan de pegar, tanto mi ropa como yo estábamos hechos un asco, llenos de pis, sudor y lefa. Pero mi polla seguía dura. Más que dura, durísima, así que no me lo pensé dos veces y me pajeé pensando en todo lo que me acababa de ocurrir. Estaba tan caliente, que me corrí en seguida. Luego arranqué el coche y me fui dejando atrás aquel área de servicio donde yo había hecho de todo menos descansar y siendo consciente del poder de la erótica de la sumisión y la humillación. Desde entonces, he buscado peña que me domine como lo hizo ese tipo, pero no se si fue el morbo de lo desconocido, el fetiche del uniforme o el placer de lo inesperado, que nunca he vuelto a disfrutar como aquel día.
 

 

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Dice ser MIGUEL
viernes, 24 de diciembre de 2010, 19:23
A MI ME GUSTARIA ENCONTRAR UN POLICIA ASI, QUE, ME PEGASE AL CULO CON LA MANO Y CON LA PORRA

Dice ser TONI
sábado, 26 de junio de 2010, 12:31
MENUDO PAJOTE ME HE HECHO MIENTRAS LEIA EL RELATO...HE AGUANTADO HASTA EL FINAL, PERO HE TERMINADO CON UNA LEFADA ESPECTACULAR. GRACIAS KHALO

Dice ser CHANDAL23
jueves, 22 de octubre de 2009, 12:09
QUE MORBAZO!! KHALO ALI VA MEJORANDO EN CADA RELATO. ME HE PUESTO SUPER BRUTO Y HE EMPAPADO EL CHANDAL, VOY A HACERME UN PAJOTE UFFFFFFFF

Dice ser fcj
jueves, 22 de octubre de 2009, 10:23
realmente morbosa la historia... desde la mitad del relato he tenido que aguantarme las ganas de correrme jeje. ya me gustaría a mí encontrarme a un poli de estos un día... ufff!

Dice ser Pepe
miércoles, 21 de octubre de 2009, 11:53
Muy bueno, como siempre...a partir de ahora tendré que parar en todas las áreas de descanso...¡por si acaso!

Dice ser dhm
lunes, 19 de octubre de 2009, 13:22
La parte mas aberrante del placer

Dice ser Lolito
lunes, 19 de octubre de 2009, 01:42
Brutal Khalo!!

Dice ser Javier H
domingo, 18 de octubre de 2009, 13:07
Khaló Alí es sin duda el escritor erótico del momento. Enhorabuena por contar con él.
El relato, como siempre en Khaló, impagable!

Dice ser becman
sábado, 17 de octubre de 2009, 17:56
k buena lectura para la hora de la siesta.... aunke un poko fantasiosa, ayuda a despertar los animos de caza para la noche, uhmmmm
aunke tgo un pequeño reproche.. pq solo un poli, cuando estos siempre suelen ir emparejados
sin duda este relato merece una cara B

Dice ser yomismo
viernes, 16 de octubre de 2009, 15:57
esta genial que lastima que estas cosas no pasen jajaj aun a mi.... no no voy a contarlo jajajajaj un saludfo khalo

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